Regalo de Navidad
Otra nueva indignación. Otro coraje gratuito.Otro coctel de pepto con kaopetate. Y eso que apenas empiezan las posadas. Todo ocasionado por un sólo individuo. ¿Y quién podría ser? ¿El Grinch? ¿El señor Scrooge? Ni móders. Estos personajes son unos fruti lupis comparados con ya adivinaron quién.
Roberto Madrazo.
Mi candidato favorito.
¿Y ahora qué hizo, te preguntarás? ¿Cuál es el regalo navideño que nuestro querido amigo nos acaba de hacer? Pues aunque no lo creas, resulta que la comisión de la Cámara de Diputados que investigaba los negocios de los hijos de Martita Sahagún fue disuelta por los diputados del PAN y del PRI . Y claro, podemos entender que el partido en el poder tenga esa actitud sobreprotectora (ninguna madre azul celeste dejaría a su pequeño hijo burgués dormir un día en la cárcel, ni siquiera como lección de vida), pero ¿el PRI, que tiene que ver?
Pues uno no puede evitar atar cabos sueltos, pensar mal, como diría mi abuelita. Sólo hay que jalar un poco la hebra para que salga el gato encerrado (uno bastante bigotón). ¿Quién estaba a punto de ser investigado por cierta humilde residencia con vista al mar? Pues nada menos que el mismo individuo que declaró que el Presidente Vicente Fox había hundido a México diciendo: "No sólo hemos perdido tiempo en este sexenio, hemos perdido recursos financieros, hemos perdido oportunidades, y lo más importante, estamos perdiendo a nuestros jóvenes, perdiendo a la familia y ante el riesgo de perder al País". (Visión muy optimista y alentadora, por cierto). Pero, como me dice siempre Juanita: "tú de verás no sé de qué te espantas". Y tiene razón porque estos cambios de postura dignos del más horripilante caso de esquizofrenia aguda, se han venido repitiendo todos los días. ¿No fue Roberto Madrazo quien se la pasó diciendo que quería ver a AMLO en las boletas, pero igual mandó a sus diputados a votar en favor del desafuero? Pues es el mismo que al tomar protesta como candidato, se le lanzó por 37 minutos con la dentadura afilada a la yugular a Fox, y que ahora comete actos que aparentemente no tienen otro propósito que proteger a los hijos de la Primera Dama.
(¿Juat? Que levante la mano el que crea que a mi dilecto amigo ya se le brinca la cadena y se le van las cabras a patinar a Saturno).
Y es que claro, Roberto Madrazo no pretende salvar a los hijos de una perfecta extraña como simple acto de caridad navideña (¿cómo separar en estas fiestas a una familia tan ejemplar?). El está buscando salvar de la cárcel a otro. Y es fácil hacerlo cuando tienes la oportunidad de ordenar una línea de acción hacia todos los diputados de un partido con mayoría en la cámara.
Roberto se hizo de su penthouse gracias a un "off shore" y, mientras otros son investigados y desaparecen con mayor rapidez que una sirvienta con las pinturas de la señora, nuestro querido Roberto Madrazo ni siquiera ha pensado en esa opción porque, extrañamente, la Secretaría De Hacienda lo ha dejado descansar en paz.
Y luego el ejemplar Roberto Madrazo se atreve a pedir "Nadie, nadie puede ni debe en nombre del futuro referirse al pasado de nuestro País sin inclinarse con respeto ante la hazaña de su historia; nadie, nadie puede, ni debe hacerlo, y reconocer el talento y la generosidad se hizo posible su proyección como Nación" (¿Juat?) Y claro, esos sentimientos nos brotan del alma como un sudor irresistible cuando pensamos en todos los ilustres personajes que a lo largo de la historia de nuestro país han usado el recurso del "off shore" para convertirse en Santa Closes de su causa personal: personajes tan ilustres como Enrique Pimienta Huerta y su hijo Hugo Pimienta Blanco, descendientes del ex dictador Victoriano Huerta (con fraude por más de 300 millones de dólares), Mario Villanueva, ex Gobernador de Quintana Roo (preso en el penal de La Palma, y con un juicio por lavar dinero), Alfonso Caso Aguilar, ex director de Luz y Fuerza del Centro (investigado por la PGR por haber recibido hasta 800 mil dólares de la firma Alstom), Enrique Salinas de Gortari (asesinado en diciembre de 2004 y con dos cuentas millonarias bancarias en Suiza) y eso por nombrar sólo a algunos.
Ante tal desfile de ilustres personajes, es cierto, uno solo tiene deseos de hacer una reverencia ante la historia, pero por efecto de un retortijón intestinal. Y tanto orgullo tiene Roberto Madrazo de esa historia digna de los cuentos más macabros de Edgar Allan Poe, que él mismo se resiste a formar parte de tan selecto círculo y prefiere hacer pactos antes que librarse de un happy new year. (No olvidemos el suetercito rojo y los yinglbels).
En fin, esto no es sino una confirmación más de que Roberto Madrazo no tiene memoria, vergüenza, ni espíritu navideño. Espero que tú si los tengas y no vayas a regalarle a nuestro querido amigo ni un gramo de indiferencia. No hay que ser. No se lo merece.
Atte.
Ciudadano de a Pie.

